El proceso de la alimentación inicia por el apetito que a su vez engloba tres conceptos: hambre, satisfacción y saciedad. El hambre induce a la ingesta de alimentos; la satisfacción es un estado de plenitud que obliga a dejar de comer y la saciedad es la sensación de plenitud existente hasta el inicio de la próxima señal de hambre, generalmente determinada, por la hipoglucemia (descenso en los niveles de glicemia). Este ciclo está regulado por la presencia de hormonas neuronales e intestinales, entre otros elementos como la presencia de glucosa y otros combustibles en la sangre, etc, pero también de factores ambientales, tales como los horarios de las comidas y la apariencia de los alimentos. Las anomalías o el descontrol de las ingesta de alimentos puede modificar la homeostasis energética y por lo tanto un aumento del peso corporal, es importante conocer este aspecto porque el señor A' Petitus tiene un grado de obesidad 2 como consecuencia del aumento de las reservas energéticas en forma de triglicéridos, además de los niveles altos de colesterol que se evidencian en sus exámenes.
Anexo #1
En este caso, se estudiarán las hormonas que intervienen en el control del apetito para mantener los niveles energéticos adecuados del organismo. En general las hormonas son sustancias secretadas por células especializadas cuya función consiste en actuar como mensajeros, de forma que se coordinen diferentes partes del organismo; son transportadas por vía sanguínea o por el espacio intersticial o celular, y ejercen su efecto en determinados órganos o tejidos blanco que posean receptores específicos para cada hormona, pueden ser transportadas hasta tejidos que se encuentren a distancia de donde se sintetizaron, sobre la misma célula que sintetizó la hormona o sobre células vecinas. Existen hormonas naturales y las hormonas sintéticas que son utilizadas como medicamentos en algunas patologías. Las hormonas que controlan el apetito pueden ser clasificadas en dos grupos diferentes, las anorexigénicas que inhiben el apetito, como: leptina, insulina, colecistoquinina, péptido YY y las orexigénicas que estimulan el apetito, como: la grelina, agouti (AGRP) y neuropéptido Y (NPY).
Son moléculas pequeñas, que poseen una cadena de dos o más aminoácidos, unidos por puentes peptídicos que se diferencian de otras proteínas por su longitud. Su denominación de orexígenos proviene del griego orexis que significa apetito, por lo cual se puede deducir su función, que será la de inducir el apetito. Dentro de este grupo de péptidos encontramos el neuropeptido Y (NPY), las orexinas y el AGRP o hipocretina que han sido los más investigados y que se les ha establecido funciones mas especificas.
Neuropéptido Y: es un neuropéptido con actividad orexígena, tiene 36 aminoácidos, aumenta el apetito, por lo que se le considera el más potente inductor del apetito, sobre todo a expensas de los carbohidratos y grasas e inhibe la leptina. Se expresa en muchas regiones del organismo, pero “mayoritariamente en las neuronas de ARC y está co-localizado con AGRP, otro péptido con actividad orexígena” (Coniglio et. al., 2004). La secreción de NPY aumenta con el estrés, pérdida de peso, hiperosmolaridad, feocromocitoma, estimulación beta 3 adrenérgica, exceso de glucocorticoides, testosterona y antiserotoninérgicos. También incrementa la lipogénesis en el tejido blanco. Estimula la actividad de las enzimas lipogénicas del hígado y tejido adiposo, es por ello que su exceso a nivel hipotalámico condiciona hiperfagia, hiperinsulinemia, resistencia del tejido muscular a la insulina, disminución del consumo energético y, por tanto, el desarrollo de la obesidad.
Figura nº1
r-Agouti (AgrP): péptido de 132 aminoácidos; la leptina inhibe su síntesis y bajos niveles la estimula. Induce el consumo de alimentos (sobre todo de grasas) y la termogénesis; es un antagonista de los receptores MC4-R y MC3-R.” Mutaciones en el gen se encuentran en sujetos con anorexia nerviosa, lo cual sugiere que se encuentra asociado a la homeostasis del peso corporal” (Coniglio et. al., 2004).Se localiza en el núcleo arcuato y su expresión es regulada positivamente por el ayuno y la deficiencia de leptina. Recientes investigaciones demuestran que el AGPR debe ser considerado una de las principales moléculas estimuladoras del apetito, debido a que se demostró que en ratones transgénicos que expresan AGRP en cantidades excesivas desarrollan obesidad y en el ser humano, se ha descubierto que las personas que poseen un gen polimórfico AGRP son genéticamente delgados.
Figura nº2
Orexinas: hasta ahora sólo se conocen dos tipos: la orexina A y la B. La A posee 33 aminoácidos en su estructura y la B posee 29; los dos tipos tienen cierta similitud en su estructura, con residuos de N-piroglutamil-C amida y se diferencian porque la orexina A tiene puentes disulfuro que no se encuentran en la B. Se han identificado en el hipotálamo, así como en el estómago, en el intestino delgado y en el páncreas. Todavía no se ha establecido con exactitud cuál es su mecanismo de liberación. En cuanto a su función se conoce que modula la secreción de insulina en el páncreas, posee acciones integradoras del eje cerebro-intestinal por el cual controla el apetito, mantiene el equilibrio sueño-vigilia y controla la homeostasis del balance energético.
Son pequeñas moléculas, que poseen enlaces peptídicos de dos o más aminoácidos. Al igual que los péptido orexígenos, se diferencian de otras proteínas por su longitud y se originan por transducción sináptica cerebral. Su principal función es la de suprimir el apetito o las ansias de comer. Comúnmente se conocen dos neuropéptidos anorexígenos o supresores del apetito principalmente: la pro-opiomelanocortina, y la transcriptasa relacionada con la cocaína-amfetamina (CArT).
Pro-opiomelanocortina (POMC): sintetizada en las células corticotrópicas de la hipófisis; el núcleo arcuato del hipotálamo es donde se sintetizan la mayor cantidad de estos neuropéptidos. En cuanto a su función, esta molécula ejercerá su efecto anoxerígeno mediante su unión a los receptores de melanocortina MC3 y MC4, los cuales son expresados primariamente en el cerebro y que sirven para la inhibición de la acción la proteína Agouti (orexígeno). Se encarga de emitir señales catabólicas que ayudan a suprimir la ingesta de alimentos, también es un precursor molecular que al ser cortado puede dar origen a péptidos más pequeños como la hormona estimulante de los melanocitos –alfa (α-MSH). La síntesis de este péptido aumenta, como una respuesta a las señales de aumento del tejido adiposo en el organismo, que llegan al cerebro.
Figura nº3
Transcriptasa relacionada con la cocaína-amfetamina (CArT): este péptido se expresa principalmente en el núcleo arcuato del hipotálamo y tiene un efecto supresor del apetito, todavía no se ha establecido concretamente como es su mecanismo efector, pero se cree que lo ejerce mediante la unión con determinados receptores. Y a pesar de que este péptido no ha sido blanco de muchos estudios, ni avances, se ha sugerido que el CArT se encuentra implicado en el control de la homeostasis de la energía.
Figura nº4
“Inhibe el vaciado gástrico y la secreción de glucagón, estimula la secreción de insulina” (González, Ambrosio y Sánchez; 2006, p.193). La administración central produce disminución aguda del consumo de alimentos y de agua. Tiene su receptor GLP1-R en el cerebro y en los núcleos hipotalámicos ARC y PV. GLP-1 inhibe el señalamiento de NPY en el núcleo PV.
El proceso de la alimentación inicia por el apetito que a su vez engloba tres conceptos: hambre, satisfacción y saciedad. El hambre induce a la ingesta de alimentos; la satisfacción es un estado de plenitud que obliga a dejar de comer y la saciedad es la sensación de plenitud existente hasta el inicio de la próxima señal de hambre, generalmente determinada, por la hipoglucemia (descenso en los niveles de glicemia). Este ciclo está regulado por la presencia de hormonas neuronales e intestinales, entre otros elementos como la presencia de glucosa y otros combustibles en la sangre, etc, pero también de factores ambientales, tales como los horarios de las comidas y la apariencia de los alimentos. Las anomalías o el descontrol de las ingesta de alimentos puede modificar la homeostasis energética y por lo tanto un aumento del peso corporal, es importante conocer este aspecto porque el señor A' Petitus tiene un grado de obesidad 2 como consecuencia del aumento de las reservas energéticas en forma de triglicéridos, además de los niveles altos de colesterol que se evidencian en sus exámenes.
En este caso, se estudiarán las hormonas que intervienen en el control del apetito para mantener los niveles energéticos adecuados del organismo.
En general las hormonas son sustancias secretadas por células especializadas cuya función consiste en actuar como mensajeros, de forma que se coordinen diferentes partes del organismo; son transportadas por vía sanguínea o por el espacio intersticial o celular, y ejercen su efecto en determinados órganos o tejidos blanco que posean receptores específicos para cada hormona, pueden ser transportadas hasta tejidos que se encuentren a distancia de donde se sintetizaron, sobre la misma célula que sintetizó la hormona o sobre células vecinas. Existen hormonas naturales y las hormonas sintéticas que son utilizadas como medicamentos en algunas patologías.
Las hormonas que controlan el apetito pueden ser clasificadas en dos grupos diferentes, las anorexigénicas que inhiben el apetito, como: leptina, insulina, colecistoquinina, péptido YY y las orexigénicas que estimulan el apetito, como: la grelina, agouti (AGRP) y neuropéptido Y (NPY).
Son moléculas pequeñas, que poseen una cadena de dos o más aminoácidos, unidos por puentes peptídicos que se diferencian de otras proteínas por su longitud. Su denominación de orexígenos proviene del griego orexis que significa apetito, por lo cual se puede deducir su función, que será la de inducir el apetito. Dentro de este grupo de péptidos encontramos el neuropeptido Y (NPY), las orexinas y el AGRP o hipocretina que han sido los más investigados y que se les ha establecido funciones mas especificas.
Son pequeñas moléculas, que poseen enlaces peptídicos de dos o más aminoácidos. Al igual que los péptido orexígenos, se diferencian de otras proteínas por su longitud y se originan por transducción sináptica cerebral. Su principal función es la de suprimir el apetito o las ansias de comer. Comúnmente se conocen dos neuropéptidos anorexígenos o supresores del apetito principalmente: la pro-opiomelanocortina, y la transcriptasa relacionada con la cocaína-amfetamina (CArT).
“Inhibe el vaciado gástrico y la secreción de glucagón, estimula la secreción de insulina” (González, Ambrosio y Sánchez; 2006, p.193). La administración central produce disminución aguda del consumo de alimentos y de agua. Tiene su receptor GLP1-R en el cerebro y en los núcleos hipotalámicos ARC y PV. GLP-1 inhibe el señalamiento de NPY en el núcleo PV.